| Artículos | 01 FEB 2003

12 Distribuciones GNU/Linux

Tags: Histórico
Debian 3.0 (Woody), Esware 365 beta, Freesco 0.3.0, Gentoo Linux 1.4, Mandrake Linux 9.0, Peanut Linux 9.4, PhatLinux 4.0, RedHat Linux 8.0 Personal, SCO Linux Server 4.0 Powered by UnitedLinux, Slackware 8.1, SuSE Linux 8.1 Professional y Turbolinux 8 Server Promotional Version
Alvaro Ortiz.
Hoy en día GNU/Linux es ya un sistema operativo de sobra conocido y ampliamente utilizado por las empresas. El usuario doméstico sigue reacio a cambiarlo por Windows pero, como a continuación veremos, existe una amplia gama de distribuciones para todos los niveles y necesidades.

En este artículo daremos un repaso a algunas de las distribuciones Linux más extendidas de entre las casi cien que existen. La filosofía original de GNU es ofrecer un sistema operativo libre y, como tal, nosotros nos centraremos en los Linux que podemos descargar libremente de Internet. En algunos casos, se tratará de distribuciones más volcadas en los entornos comerciales pero que, fieles a GNU, siguen ofreciendo su CD básico e incluso alguno más de forma totalmente gratuita. Dentro de los mismos grandes grupos, las diferencias entre las distintas distribuciones Linux de hoy en día estriban básicamente en el software que incluyen, en su proceso de instalación y en las propias facilidades para la administración y configuración del sistema.
Escoger una u otra puede ser cuestión de gustos si lo hacemos entre las más similares, pero también de necesidades y medios disponibles.

Debian 3.0 (Woody)
Sin duda la más sólida, estable y segura, aunque al precio de ser también la más alejada del usuario novel. Debian es la única que se mantiene totalmente al margen del circuito comercial y plenamente fiel al espíritu GNU. Mantenida por alrededor de 500 programadores repartidos por todo el mundo, suele ser la que más tarda en sacar su siguiente versión, con la pequeña falta de actualización de software que esto supone. La cuestión es que cada nueva Debian, antes de salir a la calle, entra en un estado de congelación (frozen) en el que se considera completa, no se le hace ningún desarrollo más y sus programadores sólo se centran en pulirla al máximo, librándola así prácticamente de cualquier error. Por norma general, Debian no incluye ninguna aplicación por modernizada que esté si antes no se le han eliminado absolutamente todos los posibles fallos. Ése es su punto fuerte, su robustez. Su carencia de actualidad queda al final sólo en la imagen inicial del sistema ya que, gracias a su magnífico gestor de paquetes software -el apt, con dpkg por debajo- Debian nos permite mantenernos al día con las últimas versiones de muchas aplicaciones. Incluso en el momento de la instalación, si disponemos de una buena conexión a Internet es recomendable que aprovechemos la sugerencia de actualizar el software a ser instalado a sus últimas versiones más seguras. Los mirrors de la Red Iris o el de GUL (Grupo de Usuarios Linux de la Universidad Carlos III) nos proporcionan lo necesario.
Sus características la colocan como la mejor opción a tener en cuenta a la hora de configurar un servidor en la empresa, tanto si va a funcionar sólo en red local (LAN) como si va a prestar servicio a través de Internet, en este caso con más motivo. Existen estudios estadísticos que clasifican los diferentes sistemas operativos en un ranking según el número de ataques que reciben los servidores que funcionan sobre ellos en Internet. En estas listas, los servidores Debian se muestran como los que menos ataques con éxito reciben. Su solidez no se reduce únicamente a la seguridad ante las redes, también queda patente en la propia estabilidad del sistema. Cierto es que, como sus creadores afirman en un mensaje durante la instalación, “Debian no es perfecta” y, al principio, algunas aplicaciones quedan mal instaladas. Este problema, que sucede en muchas otras distribuciones, en Debian no pasa de los primeros usos de apt, ya que este gestor de paquetes, en cada nueva instalación de software, nos informa de estos posibles errores de configuración y nos da la opción de arreglarlos o de desinstalar el software mal instalado, manteniendo así un sistema estable. Este es el segundo punto fuerte de Debian, el gestor de paquetes software apt.
Debian 3.0 aún no cuenta con un instalador gráfico, lo cual sigue manteniéndola alejada por completo del usuario menos avanzado. Sin embargo, la instalación no resulta ya tan ardua como en versiones anteriores y, gracias a herramientas como dpkg-reconfigure (configuración de los paquetes software) o modutils (instalación de nuevo hardware), la administración básica del sistema se hace mucho más sencilla que antaño. La versión 3.0, conocida como Woo-dy, cuenta con más de 4.000 paquetes repartidos en siete CD que podemos descargar totalmente gratis de Internet. En el resto de distribuciones, para disponer de tantas aplicaciones debemos optar por las ediciones de pago. Sin embargo, el lote estándar que nos permite no tener que seleccionar paquetes en tiempo de instalación, nos ofrece un sistema completo que ocupa unos 400 MB, en comparación con las instalaciones descontroladas, que ocupan del orden de 1 GB en disco.
Según afirman en su propia página los programadores de Debian, ésta no impone prácticamente ningún tipo de requisito de hardware más allá de los propios del kernel Linux. Dado que Linux se creó originalmente sobre un Intel 386, Debian puede correr perfectamente sobre esta plataforma. Ahora bien, para trabajar con escritorios de hoy en día, un Pentium 200 MHz es lo mínimo recomendable. Por supuesto, podemos configurar perfectamente un servidor, gateway o cortafuegos sobre un viejo 486 y, si lo que queremos es configurar un servidor web o de algún otro tipo para una red local, los requisitos hardware deberán ir en consonancia con el volumen total de conexiones esperadas por la máquina.

Esware 365, beta
Antiguamente basada en RedHat y hoy en día basada en Debian, esta distribución española se viene centrando desde sus orígenes en el público de habla hispana. Siguiendo hasta ahora una nomenclatura de versiones similar al resto de distribuciones, en esta ocasión Esware ha preferido destacar su última versión como la 365, haciendo seguramente referencia de esta forma a los 365 días de soporte técnico que la casa proporciona a los usuarios que adquieran la edición oficial de pago. En una clara estrategia comercial que lo acerca más a Windows que a Linux, el nombre completo es Esware 365.net, que más que nada hace referencia a su nueva red de usuarios www.esware.net. Aunque en su página web no aparece enlace alguno que permita descargar el CD con la versión beta, podemos encontrarlo en su servidor ftp, en la ruta ftp.esware.com/pub/eswa re365/esware365iso.html, que contiene el enlace que nos conduce al archivo iso final situado en otro servidor. Ciertamente, un tanto enrevesado.
La verdad es que el cambio de Esware, al menos en su capa más visual y su imagen en general, ha sido rotundo respecto a sus anteriores versiones. La 365 proporciona un proceso de instalación mediante interfaz web en el que, en lugar de los típicos botones, como sucede en otros casos, encontramos directamente enlaces tanto en textos como en imágenes. Dicha interfaz resulta tan intuitiva como una página web bien diseñada en la que se tiene a mano y de forma clara todo lo que se va a ir necesitando. Sin embargo, en algunos pasos, abandonando la sencillez de la página principal, caemos en subsecciones no tan intuitivas. Este es el caso de la repartición del disco duro, que no se muestra tan clara como en otras distribuciones, con el consiguiente riesgo que esto

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